martes, 9 de diciembre de 2014

Con el empuje de la gente

La remodelación del estadio de Gimnasia no es algo nuevo, se remonta a la década del noventa, cuando un grupo de filiales y agrupaciones liderados por Néstor Basile, inició la gesta. En plena década menemista, ir en contra del incipiente Estadio Único y bregar por la cancha del Bosque, significaba pelear contra todo el poder político y mediático. Hasta el entonces gobernador Eduardo Duhalde aseguró que “las nuevas generaciones se acostumbrarán al Bosque sin sus estadios”. La remodelación del estadio tripero, es sin dudas, una historia de David contra Goliat.

Néstor Basile, un referente para los triperos en la lucha por lo propio
El primer logro fue en 1998. Ese año, Basile junto a 300 hinchas en la sede social, persuadieran al entonces presidente Héctor Delmar de la necesidad de construir una tribuna de cemento. A partir de entonces, se sucedieron avances y retrocesos, siempre en dos frentes: el externo y el interno, con sucesivas dirigencias más atraídas por cobrar los sueldos de la Fundación Estadio Ciudad de La Plata que en gestionar los recursos para remodelar el Bosque. El abandono de la localía, el desmantelamiento de la Platea H durante el proceso de Juan José Muñoz y el regreso a 60 y 118, es historia conocida. Más tarde, en 2009, ante el cambio de gobierno municipal, un grupo de socios emprendió la tarea de gestionar la cesión de tierras. Se confirmó con la visita de la presidenta de la Nación Cristina Kirchner a la ciudad, cuando afirmó que “le vamos a ceder las tierras a los Triperos y Pinchas, para que cada uno se pueda realizar en el lugar que desee”.
El denominador común siempre fue la construcción y la gestión colectiva, ante el desinterés, apatía y deficiencia dirigencial, por eso se tardó tanto en consumar la remodelación. Fueron socios organizados y no directivos, quienes pelearon por la cesión de tierras y hasta contactaron al arquitecto que elaboró el actual proyecto. La pelea empezó de abajo y fue “prendiendo” arriba en las cúpulas dirigenciales, exactamente igual al caso de San Lorenzo y la vuelta a Boedo.
Lo que pasó el viernes 15 de abril de 2011 es un ejemplo. Ese día, más de 600 socios colmaron el hall central de la Sede, poco antes que Gimnasia jugara en el reinaugurado Estadio Ciudad de La Plata. El entonces vicepresidente Daniel Onofri, se comprometió a llamar al arquitecto Luis Díaz y conocer el proyecto de
remodelación. A partir de entonces, se inició un lento proceso de institucionalización de la histórica demanda.
Nuevamente, Néstor Basile. Ahora en el mural de las manos,
en la cancha de Gimnasia y Esgrima La Plata
Durante varios meses se estudió el proyecto, luego se llamó a una Asamblea extraordinaria para aprobarlo y se decidió la forma de financiarlo. La falta de audacia política y deficiencias en la gestión, sumadas a la tambaleante economía del club, hicieron que se tardara más de un año en conseguir aprobar el Fideicomiso del Banco Provincia, para poder iniciar la búsqueda de recursos económicos. En los últimos meses, un grupo de socios llevó a cabo una campaña publicitaria para vender ubicaciones en la futura platea y ya se realizaron las primeras obras preliminares para iniciar la construcción, prevista para marzo de 2015.


La remodelación del estadio de Gimnasia surgió de los hinchas, la financian ellos y son sus principales hacedores. La cinta de inauguración que corten las eventuales personalidades de la foto, encerrará más de 20 años de una lucha desigual, cuyos verdaderos protagonistas son los hinchas. Solamente un nombre puede simbolizar tamaña lucha colectiva, el que llevará la tribuna: Néstor Basile.

                                                                           Por Fernando Domínguez

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